La vida secreta de mis anhelos, de mis esperanzas, cobijados en un rincón de mi cuerpo fluyendo a merced de las mareas que un día creaste y que ahora solo responden a la caprichos del destino. Siempre buscando el porqué de todo cuanto me rodea, interiorizando egoistamente cada respuesta y procesándola en la compleja maquinaria que mueve mis impulsos. Mi distanciamiento con la realidad objetiva ha ido creciendo a lo largo de los años y lejos de encontrar la respuesta definitiva a mis preguntas me he ido perdiendo más y más en mis adentros, con la sensación de estar en medio de un oceáno sin avistar tierra y sin saber la dirección en la que nadar.
Lo he intentado mil y una veces, aquello que todos nos hemos propuesto alguna vez: CAMBIAR. Pero fracaso tras fracaso me ha llevado a la irremediable conclusión de la necesidad de soportar esta carga sobre mi y que quizá sea una condición necesariamente intrínseca a mi existencia y que, sin duda, más dura sería la sensación de levedad, como ya dijo alguien una vez.
Un porqué no siempre es fácil de explicar, sobre todo cuando la respuesta te lleva a otro porqué, pero en este instante y en todo lo que queda de aquí a la eternidad lo único y más importante eres TÚ.