Porque cada persona tiene una historia que contar, historia que nace y se ahoga en uno mismo, que solo es real para su dueño, y el resto del universo meros espectadores que solo pueden observar con subjetividad lo que las palabras se limitan a decir.
Infinitas maneras de contarla, porque una historia solo es tal cuando se cuenta, si no se pierde y ya no se puede encontrar, y si se encuentra se mezcla con otras historias que no son la nuestra.
No hay límites, no hay fronteras ni imposibles, sólo parámetros para medirla, sólo la arena del tiempo.